La América Aborigen (Segunda parte)

El 12 de octubre de 1492 Cristóbal Colón tocó «tierra» en la isla de Guanahani, en las Bahamas, lo que marcó el primer contacto europeo documentado con el continente americano (aunque la anterior presencia vikinga en Terranova también se comprobó, pero fue circunstancial). Aún hoy y desde distintas ópticas se discute el carácter de ese suceso y su trascendencia.

En dos notas sucesivas recordaremos la historia de la América previa a su colonización y los trescientos años de vigencia del régimen colonial hasta que las luchas por la libertad y la independencia se impusieron entre finales del siglo XVIII y principios del XIX.

Quince mil años de poblamiento

El hombre llegó a América en los tiempos de la última glaciación, hace unos 15.000 años. Caminando en grupos y, posiblemente, siguiendo la huella de grandes mamuts, fuente de alimento y abrigo, cruzó desde Asia, por Beringia –el actual estrecho de Bering que estaba congelado y unía ambos continentes– para arribar a Alaska. Desde allí, al cabo de varios siglos, avanzó reconociendo diversas geografías.

Una parte de ellos quedó en el extremo norte, en zonas siempre heladas, otros grupos avanzaron a las grandes llanuras de Norteamérica y se instalaron en zonas más benignas en variadas comunidades de costa a costa, desde los grandes lagos del Este hasta la península de California al oeste.

Quienes siguieron camino avanzaron sobre Mesoamérica, poblaron la meseta central del actual México y, algunos, se distribuyeron en las islas del Caribe, que obrará como una especie de trampolín para acceder a la parte oriental de Sudamérica internándose en la Amazonía hasta «bajar» al Chaco y la cuenca del Paraná hasta el Plata y la pampa.

Otros, descendieron por la costa del Pacífico y poblaron los Andes, desde la actual Colombia a la Patagonia y la Araucanía, con ramas que llegaron a las sierras centrales de Córdoba dando origen a «Comechingones». Algunos pocos se atrevieron a vivir en condiciones muy rigurosas en la llamada «Tierra del Fuego».

No se ha descartado aún la hipótesis de que también llegaron a la América del Sur algunos pueblos originalmente de Oceanía –específicamente de Polinesia y Melanesia– mediante navíos y canoas y cruzando el Pacífico, aunque hay pocos elementos que confirmen esa posibilidad.

Una verdadera odisea humana, una tremenda migración de miles y miles de mujeres, hombres «prehistóricos» –ancianos de 40 años y niños que apenas aprendían a caminar– que vivían de la caza, la pesca, la recolección de tubérculos, raíces y frutos, mientras el instinto gregario de supervivencia los iba perfilando como comunidades distintas, diversificando sus lenguas, marcándoles rasgos étnicos diferenciados y conformando las primeras civilizaciones.


La América aborigen: ¿50 o 60 millones reciben a Europa?

Recordaremos la historia de la América previa a su colonización y los 300 años de vigencia del régimen colonial.


Entre el nomadismo y la revolución agrícola

Durante muchos siglos la forma de vida dominante de los pueblos originarios estuvo signada por el nomadismo.

En el norte del continente, por ejemplo, fue decisiva la caza de búfalos que proveían de carne, cuero para viviendas y vestimenta y, en las zonas ribereñas por la pesca y recolección de moluscos.

Esta vida obligaba a los pobladores a ir cambiando de lugar de residencia, en particular, siguiendo las camadas de animales y, también, las estaciones del año para la recolección de frutos, lo que implicaba comenzar a reconocer equinoccios y solsticios para seguir los ritmos de la naturaleza.

Algo similar sucede en el resto del continente, aunque las especies animales y vegetales naturales fueran otras, como el guanaco u otros camélidos andinos, cuando no los jaguares y serpientes que se van a incorporar como símbolos reverenciados en casi todas las culturas americanas.

La agricultura en América comenzó hace aproximadamente 10.000 años aunque de forma independiente en las distintas regiones del continente, como Mesoamérica y la región andina.

La domesticación del maíz fue fundamental y significó una verdadera revolución al sedentarizar la vida de las comunidades, que comienzan a arraigarse en un territorio estable. Es de señalar, sin embargo, que varias de las primeras ciudades americanas surgieron sin atarse a cultivos.

Las principales investigaciones precisan que en Mesoamérica la agricultura comenzó hace unos 9.000 a 10.000 años, –o sea, unos 8000 años antes de Nuestra Era. El principal cultivo inicial fue el maíz, junto con el frijol y la calabaza, tres plantíos que se dieron en llamar «las tres hermanas»*.

Para la misma época, en los Andes centrales del actual Perú y Ecuador, la cultura agrícola se inició; aunque también la dieta incluyó el maíz, los primeros vestigios muestran el cultivo de calabazas (cayotes), papas y maníes (cahuetes).

Por su lado, en el Este y sudoeste de Norteamérica, el sedentarismo agrícola –con la idea de familia y de comunidad productora– comenzó más tarde, unos mil años después, con la domesticación local del girasol y la calabaza.

Apuntemos que se repetirá en varias culturas la llamada triada mesoamericana o también como el sistema de cultivo de «las tres hermanas», asociación que es el núcleo del sistema agrícola tradicional conocido como la milpa.

Los tres vegetales se complementan a la perfección: el maíz crece alto y sirve como guía o soporte natural para que el frijol trepe; el frijol fija el nitrógeno en el suelo, lo que nutre a las otras plantas y la calabaza, por sus hojas anchas que cubren el suelo, ayuda a conservar la humedad y previene el crecimiento de maleza. Los pueblos originarios aprendieron empíricamente esta sana conjunción vegetal, y la aprovecharon al máximo.


En el norte de América

En la parte norte del Continente se distinguen tres etapas. El período Paleoindio, hasta cerca del 8000 aNE, con sociedades nómadas de cazadores-recolectores enfocadas en la megafauna y el uso de herramientas líticas como las puntas Clovis y Folsom. Desde el año 8000 al 1000 aNE se desenvuelve lo que suele llamarse «Período Arcaico», de adaptación a climas más cálidos, diversificación de recursos, recolección intensiva y el inicio de la domesticación de plantas.

Por último desde el año 1000 aNE hasta la llegada de los europeos se combinan varias culturas en lo que se conoce como período Formativo y de desarrollo cultural que, justamente, se caracteriza por la introducción de la agricultura con las «Tres Hermanas» y el surgimiento de complejas sociedades urbanas y constructoras de montículos, como la cultura Misisipiana y el gran centro de Cahokia ubicado en Illinois del actual territorio de los Estados Unidos.

Todo ello sin olvidar que en las grandes llanuras varios pueblos seguían aún dependiendo de la caza del bisonte como insumo principal lo que los obligaba a sostener viviendas fácilmente móviles y por temporadas cheyennes, comanches, apaches y sioux –como los creek o muscogui, y algonquinos del este–, son nombres que llegaron a nosotros en historias del cine y la «conquista del oeste»… pero…