Alberdi, Sarmiento, la OEA y los bárbaros
Cumplido el primer cuarto del siglo XXI, el neologismo “Donroe”, que rebautiza la Doctrina Monroe de 1823, recoge e intenta actualizar aquello de “América para los americanos”, para sostener la hegemonía estadounidense sobre el hemisferio, que no oculta –bajo pretexto de la “seguridad nacional”–, un intervencionismo que asegure el dominio geopolítico y económico desde Groenlandia a Tierra del Fuego. La pretérita ambición de convertirse en “regente” del Nuevo Mundo no es, por tanto, ninguna novedad. Lo que sí lo es, es el alineamiento del gobierno nacional con el poder hegemónico festejando el retorno de unas hipotéticas “relaciones carnales”.