La relación de San Martín con Francia es anterior a su radicación en ese país.
Se inicia con su carrera militar y con su formación intelectual.
Primero nos referiremos a la relación con Francia en su profesión, militar de carrera que se inicia cuando ingresa como cadete a los once años en el Regimiento Murcia de infantería siendo su bautismo de fuego en campañas en Marruecos a los trece años.
En 1793 tiene lugar las campañas militares de las monarquías europeas contra la república francesa. El reino de España participaba de la misma y San Martin con su regimiento integró el ejército comandado por el Antonio Ricardos.
Su comportamiento en las victorias españolas obtenidas en las batallas de Truillas y Villelonge en la llamada campaña del Rosellón le significaron a San Martin ascensos a sus quince años.
Las operaciones se extendieron a Perpignan y Arlés entre otros sitios y hubo victorias de ambos bandos pero el ejército español estaba agotado. Para San Martín fue una experiencia en una campaña que tuvo que atravesar los Pirineos y observar los problemas logísticos y de abastecimiento en una Guerra.
El jefe militar era el general Ricardos, el único de los generales españoles que lucho con eficacia en las guerras contra Francia como esta y las que tuvieron lugar después de la invasión napoleónica.
En esta campaña San Martín puedo observar la ineptitud del gobierno español que no supo darle el apoyo logístico que el ejército necesitaba para consolidar sus victorias.
Este conflicto concluye con la Paz de Basilea que le significa a España a cambio de garantizar que no será invadida por los franceses la cesión de la parte española de la isla de Santo Domingo.
Al año siguiente se firma el Tratado de San Idelfonso que convierte a la monarquía hispana en aliada de España y nuevamente enemiga de Inglaterra.
San Martín con su regimiento embarca en la fragata Santa Dorotea, adquiriendo experiencia en operaciones navales y en un enfrentamiento con la fragata inglesa León en el Mediterráneo se ven obligados por las averías a refugiarse en Tolón.
Napoleón está visitando ese puerto, la marina francesa le rinde honores y una delegación de la Dorotea forma en su honor.
Según la tradición Napoleón observa y toca un botón de la casaca del uniforme de San Martín.
La invasión a España por parte del imperio francés cuando el pueblo español no acepta la abdicación de los Borbones a favor de José Bonaparte provoca un nuevo realineamiento, el gobierno provisorio español, la Junta Central de Sevilla será ahora aliado de los ingleses y San Martín participará de batalla contra los franceses.
Ahora forma parte del regimiento de caballería de Borbón, ahí se forma en esta arma cuyos conocimientos volcara en la creación del Regimiento de Granaderos a Caballo. Su desempeño en Bailén le significa una medalla al valor y el ascenso a teniente coronel. En Arjonilla al frente de un escuadrón de caballería derrota a fuerzas napoleónicas superiores en número. Albucera será la última acción de guerra como oficial del ejército español.
En esta guerra observa la importancia de la guerrilla en el enfrentamiento con fuerzas regulares, experiencia que promueve en el Norte con la misión que le encomienda a Martín Miguel de Guemes de defender a Santa y Jujuy de las ofensivas españolas.
En sus campañas militares en América contará en las filas de las fuerzas a su mando con numerosos oficiales franceses, que han emigrado a nuestro continente después del derrumbe del imperio de Napoleón y en el único combate que libra y comanda San Martin en tierra argentina, el combate de San Lorenzo tiene en sus filas a Bouchard y a Porteau.
La Cultura Francesa y San Martín
San Martin es un hombre de la ilustración, que tiene en Francia el foco de irradiación hacia el mundo. Sus ideas están influenciadas por la cultura francesa. Su biblioteca comprueba Teodoro Caillet Bois y Vicuña Mackenna tiene más de la mitad de libros de autores franceses.
Están los clásicos, la Ilíada y la Odisea, Plutarco y sus Vidas Paralelas. No falta Ciceron y Sallustio.
San Martín tiene dos bibliotecas, la que trae de Europa y puede haber acrecentado en Buenos Aires y la que forma a su regreso a ese continente porque gran parte de sus libros han quedado en América.
Una parte fue donada en Mendoza, que también figura en el testamento para que a su fallecimiento le envíen los libros que tiene de sus casas francesas. De esta donación no quedan registros.
En Santiago de Chile la promueve además con la donación de los diez mil pesos fuertes que el cabildo de Santiago vota como premio por su victoria.
Es en Lima donde también funda la biblioteca pública que deja unos quinientos libros.
San Martín anotó en un cuaderno el listado de libros, autores y temas de los libros donados.La mayor son libros de historia, Más de doscientos treinta. Hay casi cien de literatura en su mayor parte francesa y sesenta de temas militares, además de mapas, de arquitectura, filosofía y la enciclopedia de Diderot.
Con estas donaciones San Martín está promoviendo las ideas de libertad a su paso como lo vemos en estas palabras dichas en Lima: “convencido sin duda el gobierno español de que la ignorancia es la columna más firme del despotismo, puso las más fuertes trabas a la educación del americano, manteniendo su pensamiento encadenado para impedir que adquiriese el conocimiento de su dignidad. Semejante sistema era muy adecuado a su política, pero los gobiernos libres que se han erigido sobre las ruinas de la tiranía deben adoptar otro enteramente distinto, dejando seguir a los hombres y a los pueblos su natural impulso hacia la perfectibilidad. Facilitarles todos los medios de acrecentar el caudal de sus luces, y fomentar su civilización por medio de establecimientos útiles es el deber de toda administración ilustrada. Las almas reciben entonces nuevo temple, toma vuelo el ingenio, nacen las ciencias, disípense las preocupaciones que cual una densa atmósfera impide a la luz penetrar, propáguense los principios conservadores de los derechos públicos y privados, triunfan las leyes y la tolerancia y empuña el cetro la filosofía, principio de toda libertad, consoladora de todos los males y origen de todas las acciones nobles”.
Establece en su gobierno en Lima la libertad de prensa sin censura previa “por el derecho que tienen todos los hombres de pensar, hablar y escribir”. Sus reformas en el gobierno como Protector del Perú son similares, aunque en lo personal hayan tenido una relación tirante y con incidentes, con las que en la provincia de Buenos Aires impulsaba Rivadavia.
En la biblioteca de San Martín está Voltaire, Descartes, Montesquieu, Rouseau. Fenelón y sus Aventuras de Telémaco, Mirabeau. De Rouseau tiene el Emilio y los Caracteres de La Bruyere. También hay producción literaria femenina y de una visión de la problemática de la mujer. Tiene varios libros referidos a la revolución francesa, al jacobinismo y a Napoleón. Entre ellos “El Memorial de Santa Elena”, que le obsequia en Europa Álvarez Condarco.
San Martín en Francia
El primer contacto de San Martín con Francia es su arribo al puerto de El Havré en viaje desde Buenos Aires con su hija Mercedes y su servidor el peruano Eusebio Soto el 23 de abril de 1824 después de 72 días de navegación en el velero de bandera francesa Le Bayonnais. Desde este mismo puerto partirán 56 años después sus restos para ser sepultados en la catedral de Buenos Aires cumpliendo con su voluntad.
San Martín que viajo como un particular, José de San Martín al desembarcar se identifica como el capitán general José de San Martín de las provincias del plata y Generalísimo del Perú. Es confinado a la ciudad mientras se consulta de Madrid, en el equipaje encuentran periódicos que trae de América que se consideran propaganda revolucionaria. Desde España llega la respuesta que no reconocen ningún general San Martín, que debe ser un faccioso. Si bien Francia era ahora una monarquía constitucional, integraba la Santa Alianza, su ejército había restituido el poder absoluto de Fernando VII reprimiendo el alzamiento liberal de 1820-
Restituido su equipaje se traslada a Londres con su hija donde piensa radicarse y realiza gestiones para acelerar el reconocimiento de la independencia sudamericana y en particular la del Perú. Interna en un colegio a Mercedes y pasa una temporada en Escocia en el castillo de su amigo el conde Fife.
Pero se traslada a Bruselas porque comprueba que el costo de vida es más barato. En Bruselas San Martín convive con su hermano Justo, coronel del ejército español exiliado por sus ideas liberales.
En Bruselas habría sido entrevistado por el canciller de Carlos X pues Francia estaba evaluando el reconocimiento de las independencias hispanoamericanas. Digo “habría”, porque hay versiones de esta reunión, pero no está documentada.
Antes de su último viaje a Buenos Aires en 1829 San Martín resuelve visitar París, está pensando en retornar a la patria y le parece que no puede dejar de conocer la ciudad, antes pasa una temporada en Aquisgrán, en sus baños termales para aliviar su reumatismo. Es interesante señalar que el viaje de San Martín a Buenos Aires desde Inglaterra lo hace en un barco propulsado a vapor.
El proceso de independencia de Bélgica lo decide a radicarse en Francia, le ofrecen el comando de las fuerzas rebeldes, pero no acepta. Bélgica estaba sujeta a la corona de los países bajos y San Martín consideró que debía lealtad al rey que Guillermo I de la casa de Orange que permitió su radicación.
En Francia alquila un departamento en la Rue de la Provence. Son los años más difíciles para él pues ha invertido en bonos del Perú que entre en default y no llegan las rentas de sus propiedades. Chile lo ha dejado de incluir en su nómina de pensionados y Buenos Aires no es regular en sus pagos. Balcarce había sido cesanteado cuando su tío es obligado a renunciar a la gobernación por los federales de Rosas.
En 1832 hay una epidemia de cólera que lo afecta y también a su hija. Puede decirse que salvan la vida por Mariano Balcarce, que era médico. Investigaciones recientes dudan que San Martín haya sido victima del cólera, más bien se inclinan por un disentería.
San Martín que ha tenido problemas con sus administradores, incluso su cuñado, resuelve hacer cambios. Su amigo O Higgins recibe poder para ocuparse de sus intereses en Perú y en Chile y Goyo Gómez en Buenos Aires y Mendoza.
Esto le permite adquirir la casa de Gran Bourg y el piso de París en el San George.
También encuentra en París a Alejandro Aguado, camarada en las campañas en España. Al fallecimiento de este amigo banquero importante será su albacea.
Chile regulariza su deuda con San Martín por un artículo que publica Sarmiento al inicio de su segundo exilio con el seudónimo de un teniente de artillería en Chacabuco. Esta nota le da prestigio y trabajo en los diarios chilenos a Sarmiento y provoca un proceso reivindicatorio de su figura que incluye su inclusión en la nómina militar del ejército chileno y el pago de sus haberes. En Perú será, muerto O Higgins el Mariscal Castilla quien se ocupará del cumplimiento de sus obligaciones con su Libertador.
San Martín pasa en Francia los mejores años de su vida. Su hija y yerno después de su viaje de bodas a Buenos Aires retorna, con una hija porteña, han pasado casi dos años. En Francia Mercedes tiene otra hija. Para un hombre que los once años ya está en el ejército, a los trece en campañas, incluido un sitio de cuarenta días en Oran, en el norte de África. A los quince la campaña del Rosellón con el cruce de los Pirineos es otra vida.
En nuestro país a estado poco tiempo en Buenos Aires. Recién en Mendoza conoce algo de la vida de hogar. Tiene varios cruces de la cordillera, las tensiones en Lima en su doble carácter de jefe militar y gobernante.
En París va a la ópera, a los restaurantes, alterna con personajes como Rossini, Balzac, Dumas. Se ha saludo con Luis Felipe de Orleans y tiene una entrevista privada en las Tullerías, privada porque no quiere hacer la vida de la Corte. Luis Felipe fue el príncipe al que Pueyrredón con conocimiento de San Martín ofrecía la corona de las Provincias Unidas, pero que no fue aceptada por Luis XVIII que sugería a un primo, el duque de Lucca.
Suele emprender viajes a los baños termales. Mantiene correspondencia con camaradas, algunos de ellos llegan a presidentes en Chile. Con Aguado planea un viaje a España, pero no lo concreta pues permiten su ingreso como particular, pero el lo quiere hacer como general argentino. Se reencuentra después de un cuarto de siglo de alejamiento con Juan Martín de Pueyrredón con el que hacen un recorrido juntos por Italia.
Este personaje que llego a estas tierras republicano pero al conocer nuestro país hasta el norte y al oeste, lo siguio siendo en su austeridad, su rechazo al boato cortesano, pero la realidad que encuentra, ciudades que de tal tenían el nombre, largas distancias, escasez de población, analfabetismo, desorden, las revueltas de 1816 en Santiago del Estero y Salta lo indignan y expresa su rechazo a “la locura de la federación. Todo eso lo lleva a convencerse que el mejor sistema para nuestros estados sudamericanos es la monarquía constitucional pero impresionado por la estabilidad de la república de Chile le escribe en una carta a su presidente el general Pinto que Chile le hace pensar que “tal vez la república sea posible en Sudamérica”.
El general Pinto supo decir que la monarquía sugerida por San Martín era cien veces más democrática que las constituciones que hacia aprobar Bolívar con sus presidencias vitalicias y derecho a nombrar sucesor.
Esa creencia lo alejo a varios jefes del ejército de los Andes y fue una de las razones de sus diferencias con Bolívar, que no era un demócrata, pretendía repúblicas dictatoriales.
San Martín recibe a todos los americanos que solicitan verlo.
En Bruselas los acompañaba al campo de batalla de Waterloo y les daba explicaciones sobre el combate.
Como dato curioso no hay documentos que comprueben que Mercedes y Mariano Balcarce se casaran por la iglesia.
La ceremonia fue en un registro civil. Luego hubo un banquete con amigos. Los novios se retiraron y San Martín le explico a los participantes del festejo que como Mercedes era tímida no quería que fuera nadie a la iglesia.
¿San Martín pensó en regresar? En los primeros años parece que ese era su plan de vida con la radicación en Mendoza y que la guerra civil posterga. En el segundo gobierno de Rosas con varios años de paz el gobernador de Buenos Aires le ofrece un cargo diplomático en Europa, en México o en Perú. Cuando se produce el conflicto entre Francia Buenos Aires en 1838 San Martin ofrece sus servicios militares pero Rosas le contesta que es más útil su permanencia en Europa.
Es evidente que no lo quería en nuestra patria. Por cierto, que San Martín lo ayudo con sus opiniones en diarios de Londres y París durante el conflicto de 1845 con Francia e Inglaterra. El ministro Blineau lleva la opinión de San Martín a la Asamblea Francesa concluyendo el conflicto con el envío a Buenos Aires de la misión Lepredour que firma el acuerdo con Rosas en agosto de 1849.
San Martín explicaba que podían llegar a tomar Buenos Aires pero que les sería imposible internarse en el territorio y sostenerse en el control de la ciudad.
Una de las actividades de San Martin fue visitar colegios donde sabia se educaban jóvenes sudamericanos. Algunos eran hijos de camaradas de armas, otros estaban en Europa por los exilios que los conflictos internos provocaban.
Personas como Pérez Rosales de Chile, Alberdi, Sarmiento, Félix Frías, nos han dejado sus impresiones sobre San Martín. Sarmiento queda halagado porque recordaba a su padre, un capitán de milicias que llevo a San Juan un grupo de prisioneros y el parte de la victoria de Chacabuco y asistió a su conferencia en el Instituto de Historia de Francia sobre la entrevista de Guayaquil
La caída de Luis Felipe y algunas conmociones posteriores lo decidieron a radicarse en Boulogne Sur Mer, para estar más cerca de Inglaterra si la situación en Francia, a la que llamó su segunda patria, no se estabilizaba. Ahí permanecerá hasta su fallecimiento, sus restos descansaran un tiempo en una capilla de su iglesia principal hasta que años después será trasladado a la bóveda familiar en Brunoy.
San Martín fue un hombre de su tiempo, vivió el proceso de transición, entre la monarquía absoluta y la limitación del poder, del derecho divino a la soberanía popular. Supo también desde joven del peligro de los desbordes de las multitudes que casi le cuestan la vida en 1808 como se la costó a su jefe el Marqués de la Solana.
La visión de San Martin sobre los acontecimientos de 1848 es muy interesante porque sus observaciones salen del habitual comentario sobre los sucesos políticos para advertir los cambios sociales que se producen con la revolución industrial, la emigración a las ciudades y la tensión en entre muchos que o tienen nada, que están proletarizados y los pocos que tienen riquezas.
Francia influyó en su formación, como militar y como hombre de estado. Además de la influencia intelectual las guerras de Francia fueron claves para que se desencadenara el proceso independentista como lo fue su rol en la independencia de los Estados Unidos en ese caso con participación directa.
Francia lo acogió en su retiro y eso nos genera un lazo especial que se agrega, parafraseando a San Martín en Perú en carta al Mariscal de la Serna, la hermandad de los que queremos que impere la libertad en el mundo.