LA TERCERA BRIGADA DE INFANTERÍA DE CORRIENTES EN LA GUERRA DE MALVINAS

Próximos a conmemorar el 45 aniversario de la Gesta de Malvinas en 2027, el tiempo
transcurrido, los testimonios de combatientes de ambos ejércitos y los múltiples
documentos y análisis históricos publicados desde entonces nos permiten evaluar en
forma equilibrada y objetiva lo sucedido en el Teatro de Operaciones Malvinas entre el 2
de abril y el 14 de junio de 1982.
En este caso en particular, nos referiremos al desempeño en operaciones de las
unidades integrantes de la Brigada de Infantería III, cuyo comando estaba en la ciudad
de Curuzú Cuatiá, Corrientes.
La inolvidable mañana otoñal de aquel 2 de abril en Corrientes fue festejada, como en
todo el país, por ser la jornada en la cual se restituyeron al patrimonio nacional aquellas
islas que, usurpadas hacían casi 150 años, nunca habían dejado de formar parte,
espiritual y simbólicamente, de nuestro territorio.
No imaginábamos, sin embargo, que por imperio de las circunstancias aquellas
unidades en Mercedes, Monte Caseros, Curuzú Cuatiá, Paso de los Libres y Goya
estarían llamadas a un rol de fundamental protagonismo en los combates en defensa de
nuestro territorio, siendo las primeras unidades del Ejército Argentino en entrar en
acción en operaciones de gran envergadura contra FFAA extranjeras.
Hoy podemos afirmar, con pleno conocimiento de los hechos, que todos los argentinos
integrantes de nuestras Fuerzas Armadas que lucharon en Malvinas, con menos
recursos materiales que el adversario, con más anticuada tecnología, y sin el apoyo de
las grandes potencias occidentales, dejaron en claro la absoluta decisión de defender
lo que nos pertenece, y con su coraje y valentía demostraron que el Honor Nacional se
defiende siempre y que nuestra Bandera flameará siempre con orgullo frente a quienes
nos enfrenten. Esta actitud fue reconocida, desde un principio, por los mismos adversarios.

Antecedentes, convocatoria y misión
El objetivo político del Gobierno Nacional consistía, en 1982, en superar el
estancamiento absoluto de las negociaciones referentes a la soberanía de las islas,
siempre condicionadas por los británicos al consentimiento de los isleños, que se sabía
imposible, y que además violaba lo establecido por las resoluciones de la ONU, que
establecía taxativamente que no existía una tercera parte en el diferendo entre dos
estados soberanos. Pero esta tercera parte no existente había resultado tener poder de
veto absoluto sobre las negociaciones. Y aún más preocupante, el Canciller Oscar Camilion había recibido, durante 1981, información absolutamente confiable sobre la posibilidad de que, en 1983, al producirse el 150 aniversario de la usurpación, se repitiera en Malvinas lo que había ocurrido a principios de ese año de 1981 en Belice, un territorio perteneciente a Honduras que había sido conquistado en 1840 por Gran Bretaña para instalar allí una base militar y luego una colonia . Esa colonia había proclamado su supuesta independencia aceptando como jefa del estado a la Reina de Gran Bretaña, y como fuerzas armadas a unidades del Ejercito Británico, con el argumento de que habiendo estado dicha región próxima a la base en manos británicas
durante 140 años se establecía el principio de propiedad por posesión ininterrumpida.
Esta información tenía verosimilitud, pues el nuevo Concejo de Representantes de los
habitantes de las Islas Malvinas, se había manifestado en ese sentido poco tiempo
después, a mediados de 1981. Como era de esperar, se encendieron las alarmas en el
seno del Gobierno de ese entonces. Puede argumentarse que dicha alarma era
exagerada, pero la publicación del Informe Franks, documento oficial británico sobre los
antecedentes de la cuestión Malvinas desde el punto de vista de dicho gobierno, son
claros y mencionan explícitamente dicha posibilidad, aclarando que nunca existió la
posibilidad de transferir la soberanía de las Malvinas a la República Argentina sin el
pleno y absoluto consentimiento de los isleños. En ese sentido, debe recordarse el
llamado Documento Eden, elaborado en 1933, al cumplirse el centenario de la
usurpación británica. En él se establecía que al no haber realizado la República
Argentina ningún acto concreto de cuestionamiento o confrontación, limitándose a
enviar reclamos escritos sin mayor importancia, se había producido un reconocimiento
de hecho de la soberanía británica.
Esta situación produjo como resultado que el Gobierno Argentino comenzara a analizar
en diciembre de 1981 la posibilidad de realizar, si las negociaciones no prosperaban en
absoluto, algún gesto concreto que rompiera esta “impasse”. Esto se analizó
simplemente como hipótesis para fines de 1982, antes del aniversario de la usurpación
en enero de 1983. Dentro del análisis, se consideraba una situación similar a la que se
había producido cuando el Laudo Arbitral del Beagle había desconocido el Tratado
Argentino de Limites de 1881. La Argentina rechazo el laudo, y ello permitió negociar la
cuestión de fondo a través de una mediación, revirtiendo en parte un resultado
absolutamente desfavorable.
Sin embargo, este proyecto quedo superado cuando en forma imprevista un grupo de
operarios argentinos que había desembarcado legalmente en las Islas Georgias fue
amenazado militarmente por orden del gobernador británico Rex Hunt.
Luego del 2 de Abril la Argentina, producido el desembarco, intento negociar diversas
alternativas, pero la absoluta exigencia británica de retirar las tropas argentinas,
restituir las autoridades británicas y aceptar como condición de las negociaciones los “deseos” (autodeterminación) de los isleños hizo imposible un acuerdo, quedando
como alternativas la retirada incondicional o el combate militar.

Preparación militar disuasiva
Ante semejante situación, se decidió reforzar militarmente las islas, pero más que con
una hipótesis de combate efectivo, como un medio de hacer más complejo y
dificultoso un eventual desembarco, y de esa manera lograr alguna alternativa
negociadora.

La Tercera Brigada de Infantería de Corrientes
El riesgo, muy real, de un conflicto armado con Chile, había llevado a desplegar el 70%
de las tropas argentinas, las mejor preparadas para la lucha en la región patagónica, en
dicha frontera.
Dado que las relaciones con Brasil pasaban por en excelente momento, no existiendo
ningún conflicto grave, se decidió trasladar al sur justamente una de las Brigadas que
protegía dicha frontera: la Tercera Brigada.
Sin aviso previo, esta Gran Unidad recibió la orden de trasladarse al sur, y luego a
Malvinas. La tropa fue traslada por vía aérea con su armamento personal. El material
pesado debía ser trasladado por mar, pero debido al bloqueo británico, ello nunca
ocurrió.
La Brigada estaba compuesta por las siguientes unidades: Regimiento 4 de Infantería de
Monte Caseros, Regimiento 5 de Infantería de Paso de los Libres, Regimiento 12 de
Infantería de Mercedes, Grupo de Artillera 3 de Paso de los Libres, Comando de Brigada
de Curuzú Cuatiá y Compañía de Ingenieros 3, de Monte Caseros.
Debe mencionarse el hecho de que esta era una Brigada de Monte, sin instrucción ni
equipamiento adecuados para zonas frías.

Regimiento 12 de Infantería
El Regimiento 12 de Infantería llegó a Malvinas en transporte aéreo luego de una dura
marchade más de 15 días hasta Comodoro Rivadavia en tren y camiones, el 20 de abril
de 1982. El material debía embarcarse en el buque “Córdoba”, el cual nunca zarpó.
Ya en las islas, agotados, pero con buen espíritu, recibieron orden de marchar hasta
Darwin, distante 80 km. Iniciaron la marcha a pie hasta Monte Challenger, y luego fueron
helitransportados.
Una vez en Darwin, debieron construir posiciones defensivas con solo palas
individuales, platos y cuchillos, pues como dijimos, su equipo y armamento había
quedado en el continente. La unidad contaba con tres compañías, pero parte de la
compañía C fue luego trasladada a Puerto Argentino y Monte Kent.
El 1 de mayo de 1982 la unidad tiene su bautismo de fuego, pues a las 08:39 horas es
bombardeada por cuatro aviones Harrier. Este bombardeo se repite el 4 de mayo,
oportunidad en que es derribado un Harrier y fallece su piloto.
A partir de ese momento se producen bombardeos sistemáticos, destinados a minar la
moral del personal.
A partir del 20 de mayo, comienzan a sentirse los efectos del intensísimo frío, lo cual
obliga a la evacuación de 9 soldados.
El 21 de Mayo se rescatan dos cañones de 105 mm enviados desde Puerto Argentino en
el Guardacostas Puerto Iguazú, que resultó hundido por un Harrier. Dichos cañones
fueron desarmados en el agua y vueltos a armar en tierra.
El 24 de Mayo se recibe orden de rearmar el dispositivo defensivo, lo cual obliga a
abandonar posiciones bien preparadas y construir trincheras improvisadas,
abandonando campos de tiro y campos minados ya preparados.
A las 22.00 horas del 27 de Mayo se producen los primeros choques entre fuerzas del RI
12 y tropas del 2 Batallón de Paracaidistas, la unidad mejor entrenada del Ejército
Británico, pues debía enfrentar un eventual ataque soviético en Europa Compuesta por
600 hombres, cuenta con el acompañamiento de 100 hombres de una Compañía de
Infantería de Marina, también altamente adiestrados. Bien armados y descansados,
esperan derrotar a las tropas del 12 esa misma noche. Para ello cuentan con 4 piezas de
artillería de 105 mm, más 6 piezas de artillería de la fragata Antelope, 12 morteros
pesados, 20 morteros livianos, 54 ametralladoras, 30 misiles antitanque Milán y Tow,
más el apoyo aéreo de 4 Harriers.
El RI 12 dispone en primera línea de 554 hombres, a los cuales se agregan 44 más.
Cuenta con el apoyo de tres cañones de 105 mm, 3 morteros, un cañón sin retroceso y
19 ametralladoras como todo apoyo de fuego.
En la Base Aérea Condor se encuentran 330 hombres de la Fuerza Aérea, en su gran
mayoría personal técnico.
El RI 12 no contaba, prácticamente, con medios de comunicación.
El combate comienza a las 22 hs. Dada la superioridad táctica británica de 1.4 hombres
a 1 en la zona de decisión y de 7 a 1 en apoyo de fuego, su plan preveía la toma de Darwin
a las 8 de la mañana.

Sin embargo, sucede lo contrario. Según John Crossland, Jefe de la Cia B del Bat Para 2,
“desde el amanecer comenzamos a perder completamente”.
¿Qué había pasado? Según los británicos, “al romper el día, el balance de la batalla se
inclinó en contra. Estábamos atrapados en terreno abierto, con un enemigo preparado
para el combate al frente. Sus trincheras eran sólidas, y los informes de una guarnición
desmoralizada carecían de fundamento. Tantas mentiras nos dijeron sobre que no
querrían pelear, y estaban peleando como leones” (Clive Livingstone, 2 Para).
“Al romper el día, los argentinos comenzaron a realizar un fuego masivo. Nuestra
principal preocupación pasó a ser como retirarnos. Nos llevó 45 minutos hacerlo
valiéndonos del humo y las pausas. Los hombres estaban echados sin moverse entre
los muertos y heridos” (“La batalla por las Malvinas”, Hasting and Jenkins).
Recién a las 12, más de tres horas después, se realiza un ataque masivo sobre Boca
House, donde los británicos concentran dos compañías y todo su poder de fuego,
inclusive los misiles antitanques Milán. Luego de una hora de combate, la posición
argentina es pulverizada, abriéndose una brecha en su dispositivo defensivo. A partir de
allí ya habiendo logrado la ruptura, los británicos comienzan a avanzar lentamente. A la
noche, más de 24 horas luego de comenzar a combatir, el Jefe del RI 12 recibe un
mensaje del Cmte británico, diciéndole que no arriesgará a sus hombres, sino que
utilizará todo su poder de fuego contra el poblado donde se realiza la resistencia,
haciéndolo responsable no solo de los muertos argentinos, sino también de los kelpers
que eventualmente fueran alcanzados por el fuego. Debe recordarse que existía una
orden terminante de que ningún kelper debía ser herido o muerto, pues si eso sucediera,
se convertiría en un mártir del pueblo isleño que sería utilizado contra nuestro país.Dado
que no quedaba, además, suficiente munición, el Jefe del RI 12 aceptó la oferta de
capitulación, teniendo en cuenta que desde Puerto Argentino se había comunicado que
no podría haber más apoyo.
Como síntesis del combate, el RI 12 de Mercedes, Corrientes, primera unidad en entrar
en combate con un adversario externo en más de 100 años, resistió durante 24 horas el
ataque de un enemigo muy superior en hombres y poder de fuego. Dejó en el campo de
batalla 35 muertos y cerca de 100 heridos, y causó al enemigo 19 muertos, entre ellos el
Jefe de Batallón, y cerca de 50 heridos.
La más correcta síntesis fue del Cmte inglés: “Nunca pensé que el combate durara
tanto… Creí que desayunaríamos en Darwin el 28 de Mayo”. También se decidió en
Comando británico que no se combatiría más de día con las tropas argentinas, pues el
combate se emparejaba. Solo se atacaría de noche.

Regimiento 4 de Infantería
El Regimiento 4 de Infantería arriba a Malvinas desde Monte Caseros, con su equipo,
dotación logística y de transporte muy disminuidos. De inmediato, le es asignada la
misión de defender el sector situado entre el Monte Dos Hermanas Norte y el Monte
Harriet, situado a 11 km al oeste de Puerto Argentino.
A partir del 1 de Mayo, el emplazamiento del Regimiento es permanentemente
bombardeado por unidades navales británicas, con el evidente propósito de minar la
moral de combate impidiendo, entre otros objetivos, el necesario descanso nocturno.
A las 20 del día 11 de junio, es atacado por los Batallones Comando 41 y 42 de la
Infantería de Marina británicos. Cada Batallón equivalía a un Rgto argentino, con mucho
mayor entrenamiento y equipo nocturnos.
Luego de más de seis horas de lucha, a las 3 AM del día 12 comienza a ceder el
dispositivo defensivo de la Compañía “C” en Dos Hermanas Norte, siendo abatido en
dicha acción el oficial jefe de la sección. A las 5,30 AM cae el puesto de comando del
Segundo Jefe del Rgto 4 el cual es tomado prisionero.
A las 6 AM, parte de la Cia “C”, con su munición agotada, se retira para no quedar
cercada. La Cia “A” continúa combatiendo hasta bien entrada la mañana muriendo en
la acción el Oficial Jefe de una sección.
En el sector asignado a la Cia “B” las fuerzas británicas atacan a partir de las 22 PM del
día 11 desde el frente y por retaguardia. Al ser atacado el Puesto de Comando del Jefe
de Rgto, este traslada su PC a otra posición de combate.
El combate prosigue sin cesar. A las 9:45 AM del 11, el Jefe de Regimiento, con la
munición agotada y solo 60 hombres del total en condiciones de combatir, pero
totalmente rodeados, deciden cesar la resistencia. En ese momento, la Unidad llevaba
46 días en sus posiciones sin haber tenido relevo, con escasez de víveres, municiones y
ropa de recambio pues la artillería británica ubicaba movimientos de vehículos tanto de
día como de noche y los sometía a intenso fuego de artillería. Se había producido 22
bajas mortales, 118 heridos y numerosos desaparecidos. Es necesario destacar que el
Rgto 4 contaba en la línea de batalla con 510 hombres que enfrentaron a más de 1200
británicos.
Al referirse a esta batalla, el Gral Julián Thomson, Cmte de la Tercera Brigada Comando
de la Inf de Marina, dijo: “Nos encontramos con 300 prisioneros incluyendo el Jefe del
Regimiento 4 y varios oficiales. Esto demuestra la falsedad de informaciones que decían
que los oficiales habían huido. Por el contrario, oficiales, suboficiales y soldados se
batieron duramente”. Por su parte, el Gral Anthony Wilson, Cmte de la Tercera Brigada
de la Guardia, dijo: “Hemos perdido muchísimos hombres. No caben dudas de que nuestros oponentes eran soldados competentes y tenaces, habiendo, muchos de ellos, muerto en sus puestos”.

Regimiento 5 de Infantería
El RI 5, con base en Paso de los Libres, arribó a Puerto Argentino el 25 de abril de 1982.
De inmediato, fue trasladado a Puerto Howard (Gran Malvina) lo cual determinó la
imposibilidad de enviar abastecimiento suficiente debido al total dominio aéreo y
marítimo ejercido por los británicos. A partir de Mayo, la única alimentación siempre
disponible fue la carne de oveja.
Se contaba con una sola cocina rodante para la cual resultaba muy difícil conseguir
elementos combustibles.
A partir del 21 de mayo y hasta el 14 de junio, la Unidad fue permanentemente
bombardeada de día y de noche por unidades aéreas y navales que causan 7 muertos y
30 heridos. Son derribados dos aviones Harrier y se toma prisionero a un piloto inglés.
También es apresada una patrulla del SAS británico, dándose sepultura a su jefe, el Cap
Hamilton, caído en el combate, con todos los honores.
Hasta el 14 de junio el Rgto 4 se mantiene en actitud de combate esperando un posible
desembarco inglés en la isla Gran Malvina. Este no se produce, y ese día se recibe el
aviso de cese del fuego, ordenado por el Gral Menéndez.

Grupo de Artillera 3
El Grupo de Artillera 3, con guarnición en Paso de los Libres, es desplazado a Puerto
Argentino formando parte del dispositivo de apoyo de fuego de la Guarnición Militar
Puerto Argentino.
A partir del 11 de junio, el GA 3 comienza a hacer fuego sin solución de continuidad
contra las fuerzas oponentes, realizándose más de 14.000 disparos, superando el límite
de resistencia de los cañones de 105 mm, lo cual limita cada vez más su alcance normal
de 12.000 metros. Debe destacarse que los cañones británicos del mismo calibre tenían
un alcance de 15.000 m, lo cual les daba una importante ventaja en el fuego de
contrabatería. El GA 3 combatió hasta consumir la totalidad de la munición.

Compañía de Ingenieros de Combate 3
La Cia de Ing de Combate 3, con asiento entonces en Monte Caseros, brindó similar
ejemplo de disciplina y valor en tareas realizadas en Puerto Howard y Puerto Fox, en la
Isla Gran Malvina, a donde fue destinada.
No cabe duda, pues de que los argentinos podemos decir con legítimo orgullo, que si es
necesario sabremos defender a cualquier costo nuestra Bandera. Y si esa ocasión se
produjera, Corrientes, con sus hijos, estará en primera fila.