¿Cuándo fue que Argentina perdió el tren de la historia?

Los problemas que postergaron el proceso de desarrollo no fueron consecuencia de la guerra sino de errores en las políticas económicas adoptadas al concluir el conflicto.

Con el simplismo que reiteradamente abordamos los problemas y el origen de los mismos, se atribuye el deterioro económico del país a la política exterior argentina durante la segunda guerra mundial y por el contrario se asevera que el mejor desempeño del Brasil es secuela de su participación en el conflicto bélico con el envío de una fuerza de 25 mil hombres arribados al frente italiano a fines de julio de 1944.

Se cita al tratado Roca – Runciman de 1933 como la demostración que la dirigencia no entendía la declinación del Imperio británico y su suplantación como potencia hegemónica por los Estados Unidos. El tratado buscó mantener la cuota de exportación de carne de los años anteriores de 390 mil toneladas imposibles de colocar en el mercado estadounidense que se había cerrado para nuestras exportaciones en 1927 y a pesar que las empresas frigoríficas eran norteamericanas en su mayoría.

En 1940 en el segundo ministerio de Federico Pinedo, con el vicepresidente Castillo en ejercicio de la presidencia, se envío una misión a Washington encabezada por Raúl Prebish que logró un crédito de 110 millones de dólares del Eximbank para financiar importaciones de los Estados Unidos..

Durante ese ministerio Pinedo viaja a Brasil para proponer una Unión Aduanera junto con Chile. El año siguiente en la Bolsa de Comercio advierte sobre la necesidad de acercarse a los Estados Unidos por el rol que iba a tener en la economía mundial al finalizar la guerra.

El 14 de octubre de 1941 el canciller Ruiz Guiñazúy el embajador Armour firman un tratado comercial en representación de la Argentina y los Estados Unidos respectivamente. Era el primero entre los dos países, ya que no prosperó un intento en el gobierno anterior del general Agustín P. Justo, tentativa que parece desconocerse para los que livianamente señalan que no se advertía la necesidad de incrementar las relaciones con los estadounidenses que en esa década concretan importantes inversiones en el sector industrial.

El tratado fue ratificado luego de su tratamiento en ambas cámaras del Congreso con la sanción de la ley. 12.741 promulgada el 3 de julio de 1942.

Al entrar los Estados Unidos en la guerra como consecuencia del ataque del imperio del Japón a Pearl Harbour, el gobierno argentino de inmediato decretó el 9 de diciembre de 1941 que ese país no sería considerado beligerante en nuestro territorio ni sujeto en él a las limitaciones del régimen de neutralidad cuyas normas, en cambio por sucesivos decretos se aplicaron a Alemania, Italia y Japón.

El presidente Castillo en su mensaje al Congreso inaugurando el período de sesiones el 8 de mayo de 1942 anuncia que la totalidad de la producción de tungsteno, mineral esencial para la industria bélica, será vendido a los Estados Unidos. También anuncia el envío de una misión a Washington para gestionar la adquisición de material de guerra para reequipamiento de las fuerzas armadas.

Helio Juagaribe, en una pequeña historia de la industrialización brasileña, desmiente que sea el resultado de la participación del Brasil en la guerra. Afirma que solo obtuvo un crédito para levantar la planta siderúrgica de Volta Redonda.

Relata, también, que en 1952 el presidente Truman propuso una comisión para evaluar como compensarlo por su participación en la guerra, pero al año siguiente al asumir la presidencia el general Eisenhower fue disuelta, por lo tanto, afirmaba que era falso atribuir el desarrollo brasileño posterior a la guerra a su participación en la misma.

La Argentina rompió relaciones con Alemania y Japón, Italia estaba ya fuera de la guerra, el 26 de enero de 1944. Pocos días después el presidente surgido del golpe militar del 4 de junio de 1943 el general Pablo Ramírez fue obligado a renunciar. Meses antes había intentado una compra de armamentos a los alemanes con un enviado especial interceptado por los ingleses. Su sucesor el general Farrel les declara la guerra el 27 de marzo de 1945 posibilitando de esta manera el ingreso a las Naciones Unidas.

Durante el primer peronismo el país se alineó con la firma del TIAR en 1948 con la política hemisférica de los Estados Unidos y lo acompañó en las votaciones en las Naciones Unidas. Eso es lo concreto, aunque los discursos fueran otros.

Los problemas que postergaron el proceso de desarrollo no fueron consecuencia de la guerra sino de errores en las políticas económicas adoptadas al concluir el conflicto. El economista brasileño Roberto Campos sostenía que la Argentina estaba en condiciones de autofinanciar un programa de desarrollo en 1945.

Si no lo logró es por los disparates de Miguel Miranda como presidente del Banco Central y el consiguiente derroche de divisas, como lo señalara en su momento Arturo Frondizi, en vez de financiar las infraestructuras básicas, algo parecido a los sucedido en los primeros años de este siglo con las planteos anacrónicos del kirchnerismo.