Ignacio F. Bracht Olmedo (Buenos Aires, 1950) es un escritor e historiador argentino cuya obra se distingue por un profundo compromiso con la memoria, la identidad y la narrativa histórica. Su vocación literaria ha
estado siempre vinculada al análisis del pasado argentino e iberoamericano, con una mirada aguda, crítica y sensible a los matices culturales y políticos de cada época.
Desde joven cultivó una intensa pasión por las letras y la historia, lo que lo llevó a desarrollar una trayectoria sólida como autor de ensayos, crónicas y relatos históricos. Su estilo combina el rigor del investigador con el oficio del narrador, en una prosa clara, envolvente y con gran capacidad de evocación. A lo largo de su carrera ha logrado posicionarse como una voz respetada en el campo de la literatura histórica argentina contemporánea.
Entre sus obras más reconocidas figuran De Sudáfrica a la Patagonia – Los colonos bóers en la Argentina, donde recupera un episodio olvidado de la inmigración en el país; Más recientemente ha publicado títulos como El león de África, sobre el general Paul von Lettow‐Vorbeck, y Hispanidad. Escritos en defensa
propia, donde reflexiona sobre los vínculos culturales entre España y América desde una perspectiva comprometida con la tradición hispánica. Ignacio Bracht no escribe para el olvido, sino para la memoria. Su obra es un puente entre generaciones, una invitación constante a revisar la historia con espíritu crítico y a valorar las raíces culturales como cimientos de futuro.
Pocos escritores contemporáneos logran conjugar con tanta eficacia el rigor histórico, el vértigo narrativo
y la profundidad humana como lo hace Ignacio Bracht. Argentino de nacimiento y ciudadano del mundo
por vocación, Bracht ha sabido trazar a lo largo de su carrera un estilo propio, marcado por una
sensibilidad aguda para explorar los márgenes de la historia oficial, los conflictos olvidados y las pasiones
que mueven al hombre frente a lo desconocido.
En su nueva novela, El león de África, Bracht nos transporta a un continente vibrante, complejo y tantas
veces malinterpretado: África. Pero esta no es una historia más sobre colonias, guerras o safari; es una
novela que bucea en las relaciones de poder, en los dilemas éticos de Occidente frente a sus antiguas
posesiones, y, sobre todo, en las contradicciones del alma humana cuando se ve enfrentada al límite
entre la civilización y la barbarie.
Ambientada en un territorio en tensión —y escrita con una mezcla exacta de documentación exhaustiva y
prosa envolvente—, la obra traza un retrato fascinante de personajes tan reales como simbólicos. Con
ecos de Conrad, Kapuściński o Le Carré, El león de África nos interpela como lectores y como ciudadanos
del mundo.
Ignacio, has combinado la rigurosidad académica con la escritura accesible en obras anteriores sobre
historia argentina. ¿Cómo evolucionaste de ese perfil historiográfico al formato de novela histórica
como en El león de África?
En realidad, “El León de África”, cuenta la hazaña africana del general Paul von Lettow-Vorbeck en el África
Oriental Alemana, actual Tanzania, durante la Gran Guerra (1914-1918), siendo un relato histórico, conformado por hechos sucedidos tal cual los relato. Lo curioso es que, por ser tan novelesca, valga el término, su aventura, es que tiene pareceres a una novela histórica como género, pero los acontecimientos allí revelados son historia pura y sucedieron como los vuelco en el libro. Siempre sostengo que si von Lettow-Vorbeck hubiera nacido en los Estados Unidos, Gran Bretaña o Francia, tendría varios films rodados sobre la epopeya africana que forjó contra todo lo previsible, pero tuvo la «desgracia» de ser un alemán del imperio. Su figura es digna de un personaje de Mel Gibson o Clint Eastwood.
Como miembro de la Academia Argentina de la Historia y de Comunicación, ¿qué metodologías o
referentes históricocreativos han marcado tu enfoque literario?
Al ser historiador, los elementos a los que recurrí son las fuentes primarias y secundarias, ya sean
documentos, memorias, periódicos y bibliografía. Para este libro editado por Maizal Ediciones en Argentina y
Tercios Viejos en la última edición española, fueron invalorables las propias “Memorias” del general, y los libros “Cartas” y “Memorias de África”, de la escritora danesa Isak Denisen, nombre literario, en realidad Karen Blixen. Vale resaltar que la contienda mundial los encontró en bandos enfrentados, ella en la Kenia británica y a él al mando de las fuerzas coloniales alemanas en la entonces Tanganika. A su vez, los familiares del personaje, como la española Corina Liesau von Lettow-Vorbeck y la alemana Ingebord von Lettow-Vorbeck, me brindaron con generosidad documentos y fotografías de gran valor para la edición; algo que agradeceré siempre por su confianza, ya que no me conocían, en ese momento, sólo a través del correo electrónico y el móvil. Un elemento que lo hace novelesco, que un argentino desde el confín de Sudamérica escribiera un libro sobre su antepasado. Todo, constituyó una singular rareza, que hizo más apasionante la escritura del libro.
En tus libros previos abordaste la historia local y regional. ¿Qué te impulsó a investigar un episodio tan
lejano y específico como la campaña del general Von Lettow‐Vorbeck?
Así es, en libros anteriores investigué temáticas históricas argentinas y de la región del Río de la Plata o a
valorar la herencia hispánica, que se plasmó en mi último libro “Hispanidad. Escritos en Defensa Propia”,
Maizal Ediciones, que apuntó a ser un aporte en defensa de esa obra única en la historia de la Humanidad
que fue la conquista y evangelización de América por parte de España, produciendo un hecho mayúsculo,
que fue el mestizaje cultural y de sangre, que nos dió la resultante de lo que somos, la Hispanidad, de carácter universal dentro de la civilización occidental. Frente a los embates negrolegendarios, tan de moda tanto en España como en los gobiernos del Grupo de Puebla en Hispanoamérica, quise sumar un granito de arena en esa lucha cultural, que tanto confunde intencionadamente.
Hace años, al escribir un opúsculo con mi amigo e historiador también, Rodolfo Barrese, sobre la inmigración
boer a la Argentina a inicios del siglo XX, luego de las guerras anglo-boer en Sudáfrica, me acercaron a la
historia de ese continente, y conocer a figuras que participaron del conflicto. Lo titulamos “De Sudáfrica a la
Patagonia. Los Colonos Bóer en la Argentina”. Allí estudié a Jan “Smuts, combatiente por los bóer en dichas
guerras, quien con el tiempo será, vaya paradoja, uno de los amigos de von Lettow-Vorbeck y su más duro
enemigo en la guerra mundial.
Yendo al punto, al descubrir bibliografía sudafricana e inglesa, los escritos de la mencionada Karen Blixen y
sobre todo, las MEMORIAS de von Lettow, me prendaron del personaje, que me resultó fascinante. Puedo
afirmar que fue un libro a “fuego lento”, donde el personaje me vino a buscar y yo lo recibí con los brazos
abiertos.
¿Por qué elegiste precisamente a Paul von Lettow‐Vorbeck como protagonista y cómo descubriste su figura histórica?
Como lo mencioné, al leer la MEMORIAS del general, una edición argentina de 1926, que integraban la biblioteca de mi padre, me encontré con una figura excepcional, tanto en el plano militar como en su personalidad. La humanidad, el honor, la dignidad, el respeto por los valores, aún en tiempos de guerra que nunca perdió durante el conflicto y que sostuvo hasta el final de su vida, me llamaron a escribir sobre su desempeño en África y en la posguerra, a rescatar a un héroe olvidado, aún en su patria, y que fuera admirado y respetado por quienes fueron sus enemigos, entre otros el ya citado general Smuts.
El libro transita escenarios como Tanzania, Mozambique y Rhodesia; ¿cómo equilibraste la documentación
con la narrativa para lograr realismo sin perder intensidad literaria?
El general von Lettow-Vorbeck combatió, en absoluta inferioridad de condiciones frente a sus múltiples y
numerosos enemigos (ingleses, sudafricanos, belgas, portugueses, tropas indias, nigerianas, etc.) Su propósito fijado fue el de resistir el mayor tiempo posible; hizo de su pequeña fuerza militar un ejército fantasma que escribió una historia de leyenda. Atacaba y desaparecía, luchó desde el Kilimanjaro, la sabana africana, el lago Tanganika, las selvas, sorteando ríos, desiertos, en un raid que lo llevó desde la colonia alemana hasta atacar e ingresar a la colonia portuguesa de Mozambique hasta invadir el territorio de la entonces Rhodesia británica, donde lo sorprendió el armisticio en noviembre de 1918 que dio por finalizada la guerra en Europa, que puso fin a las hostilidades en el territorio africano. Así «por circunstancias superiores», como él expresó, con humor e ironía, acordó su rendición, dándose la paradoja de que un ejército que no había sido vencido se rindió ante una fuerza que nunca lo derrotó. Todos estos condimentos hacen de su historia, durante cuatro años de intensa lucha y privaciones, una muestra de su fuerte personalidad, de su don de mando y de unos episodios, pequeños y grandes, que dan un aire de una saga de novela de caballería.La relación entre el general y sus askaris es central:
¿Qué valores intentaste reflejar en esa lealtad mutua, y qué enseñanzas ofrece hoy ese vínculo?
Siendo un hombre del mundo colonial europeo, de formación prusiana, de aquel pujante Imperio luego de la
unificación de Alemania, fue empático y respetado por sus tropas africanas que llegaron a idolatrarlo. Estos
askaris, luego de la derrota alemana, siempre se sintieron orgullosos de haber combatido bajo su mando, algo que transmitieron a sus hijos. Relato en el libro algunos testimonios de la admiración de los vástagos de sus soldados. Hugo Pratt, el genial creador de la historieta de Corto Maltés, le dedica uno de sus libros, llamado “Leopardos”, que no son otros que los aguerridos askaris de von Lettow.
En su funeral en las cercanías de Hamburgo en 1964, viajaron desde Tanzania a Alemania, en representación de los combatientes, dos askaris para acompañar a la familia y encabezar junto a ella, el cortejo del funeral, y así homenajear a su general.
Tuvo esa relación de Auctoritas y de ejemplo, de respeto mutuo que enaltece tanto al jefe como a sus
subordinados, que nos enseña que cuando los valores impregnan un vínculo, este se hace indestructible, aún en situaciones críticas, donde no importa la geografía, nacionalidad, raza y jerarquías, ya que esta no se impone, sino que se gana con el liderazgo y el respeto, consiguiendo una lealtad incondicional ante el mando justo.
Aun siendo una obra basada en hechos reales, se percibe un trasfondo ético sobre la mirada occidental en
África. ¿Qué reflexión esperas provocar en los lectores sobre ese legado colonial?
Principios como el sentido del deber, patriotismo, sacrificio, humanidad para sus hombres pero también para sus enemigos prisioneros, una suma de valores que nunca le hicieron perder el eje de la ética dentro de la tragedia de la guerra, nos hablan de su personalidad, de su formación y de una escala de valores, hay casi olvidados que merecen ser rescatados, sobre todo para las generaciones jóvenes. Lo antedicho es una muestra que si bien el mundo colonial en África,durante los años finales del siglo XIX y comienzos del XX, tuvo páginas oscuras como la del Congo belga, encontramos hombres como von Lettow- Vorbeck , Karen Blixen, o Jan Smuts que son notas enaltecedoras de ese pasado. Si pensamos un minuto en que mientras von Lettow-Vorbeck libraba una guerra «caballeresca» en África, en otro punto de la geografía, dentro del Imperio Otomano se estaban cometiendo matanzas de armenios y otras minorías cristianas, en pos de un “panturquismo.” Esto demuestra que son las conductas de los hombres las que fijan y escriben los renglones de la Historia.
¿Qué mensaje final deseas que permanezca tras cerrar el libro: sobre liderazgo, memoria, dignidad o historia olvidada? ¿Puedes adelantar si tienes futuros proyectos centrados en otros episodios poco conocidos?
El León de África, apodo que se ganó, fue sin duda alguna un estratega militar sobresaliente, un ejemplo de
dignidad en sí mismo, reconocido por sus hombres como por sus enemigos, valga repetirlo. Todo su legado hace enaltecer su accionar en el mundo colonial, un ejemplo para rescatar, que quizás por eso mismo está olvidado, para imponernos que todo aquello fue un infierno, promovido por una post verdad simplificadora e ideologizada de un falsario progresismo. Debe ser el lector quien juzgue, que analice el contexto histórico y lo que merece ser rescatado y lo que no. En estos tiempos debemos dejar el relato y atenernos con la historia, con los hechos, tal como sucedieron.
Con el hispanista venezolano Giovanni Meza Dorta, residente en la Argentina, hemos dado cursos sobre la historia de Hispanoamérica y estamos trabajando un proyecto que se ocupa de las independencias en Hispanoamérica, de ese proceso muy pringado de guerra civil a partir de la vacancia real en España con la invasión napoleónica, que desembocará en las independencias, pero luego de un camino de conflictos donde las formas de gobiernos fueron una panoplia de contradicciones, donde coexistieron proyectos y modelos republicanos, monarquías constitucionales, imperios, confederación de estados, repúblicas vitalicias, dictaduras unitarias o federales, entre otras formas de gobierno que , a caballo del proceso que desembocó en las independencias, luego de sangrientas guerras civiles , llevaron a la atomización de los territorios de los virreinatos americanos, conformando las actuales repúblicas. Es un intento de bucear en la encrucijada política que se desarrolló en los primeros años a partir de 1810, que si bien años después rompieron con el orden político del Imperio hispánico, no borraron el legado cultural que constituye hoy la Hispanidad.
Otro libro en barbecho es una aproximación biográfica a un militar austríaco, Eduardo Kannitz barón de
Holmberg, nacido en Bohemia- Moravia, que integró el ejército prusiano del Ducado de Berg, Llegó en 1809 a España, ingresando en la Legión Extranjera, luego en las Reales Guardias Valonas en el sitio de Cádiz, donde
conoció a José de San Martín, Carlos María de Alvear y otros españoles americanos. Se sumó a ese grupo y partirá al Río de la Plata, afincándose en Buenos Aires en 1812 , participando en los procesos políticos y militares hasta su muerte en 1853. Siendo militar de carrera, tuvo una gran afición por la botánica, lo que lo hace aún más atractivo.
Sin duda un espíritu aventurero nato. Queda manifiesto, para finalizar, qué personajes curiosos y en cierto modo fuera de lo común, me atraen como historiador

